domingo, 27 de abril de 2008
Exclusión
Los lugares no nos pertenecen, queremos entrar pero los requisitos cambian constantemente, para la satisfacción de quién… es la pregunta. Los cuestionamientos nos dirigen a pensar por qué, cuál, dónde, lo cierto que siempre envejecemos en búsqueda de respuesta, queremos satisfacer nuestra curiosidad porque queremos pertenecer para no parecer un resto. Lo cierto que los restante es lo más atractivo y único del conjunto, ya que dentro de la masa la diferencia no existe, las pasiones se acrecientan y la intelectualidad decrece, como decía Sigmund, no se diferencia la diferencia de la virtud, sino la respuesta al conjunto, se conciben las reglas que nos uniforman, ensimismarse es el efecto continuo de la masa. Indiferenciación es el precio de la pertenencia al conjunto limitado de personas que se reconocen como miembros de un sistema, de una empresa, de institución, la violencia a ser excluidos nos lleva a no diferenciarnos. Construir por fuera, como una audiencia externa de lo que ocurre entre las grandes organizaciones, ser constructores de propias ideas, poder representar el deseo propio en un proyecto, poder concretar lo anhelado. La exclusión de un sistema cerrado (aunque dicen que son abiertos y en constante interacción) pero lo hermético existe, la exclusión de un “lugar” cerrado nos provee la posibilidad de ser sus observadores objetivos, ahora la integración es con uno mismo y con lo provechoso de nuestras potencialidades y singularidades que estando dentro de la masa, de la empresa, del conjunto, no podíamos percibir. Construir singularidades, bah tu singularidad, mi singularidad, la singularidad de él, de ella, etc.
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